Durante sus cuatro años de experiencia en medicina veterinaria, Mia ha atendido una gran variedad de casos —algunos de ellos muy graves—, lo que ha reforzado su compromiso de ayudar a las mascotas que lo necesitan. Mia se inició en el ámbito veterinario a través de un programa de formación para técnicos veterinarios (LVT) de Penn Foster y unas prácticas profesionales.
En su rol de representante de servicio al cliente (CSR), Mia defiende el bienestar animal y valora especialmente la posibilidad de ayudar a mascotas y propietarios que, de otro modo, tal vez no tendrían acceso a la atención necesaria. Gracias a su organización y atención al detalle, Mia aborda su trabajo con planificación y precisión, aportando un enfoque atento y considerado a cada familia con mascotas a la que ayuda.
Mia se define como una apasionada de los perros salchicha y como la orgullosa dueña de Izzie, una pastora australiana miniatura a la que rescató de un criadero intensivo.