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Justo antes del Día de San Valentín, la salud de Inada dio un giro repentino y aterrador. Se volvió extremadamente letárgica, comenzó a vomitar sin control y tenía diarrea con sangre. Ya no era ella misma.
En la sala de emergencias, una ecografía reveló la posible causa: un objeto extraño alojado profundamente en su abdomen. “Está en estado de shock, en condición crítica”, les dijo el veterinario a los padres de Inada, recomendando con urgencia una cirugía de emergencia para salvarle la vida.
Al día siguiente, sus padres llegaron a Anicira con el corazón lleno de temor. Pero la condición de Inada había empeorado y no estaba lo suficientemente estable como para recibir anestesia. Durante 24 horas llenas de tensión, nuestro equipo y su amorosa familia trabajaron sin descanso para estabilizarla, aferrándose a la esperanza.
El Día de San Valentín, Inada finalmente estaba lo bastante fuerte. Los cirujanos lograron remover la obstrucción que amenazaba su vida: una mazorca de maíz.
Inada sobrevivió. Y hoy sigue aquí, gracias a la dedicación de su familia, al incansable cuidado de nuestro equipo y a la generosidad de personas como tú.
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